sábado, 2 de agosto de 2014
Elogio
Sus manos son como teclas de piano,
hermosas como el marfil más blanco.
Su boca es la fruta más sabrosa,
roja como la manzana, irresistible como un tango.
¿Por qué yo? ¿Por qué yo no?
Si pudiera elegir que soñaría hoy,
elegiría soñar con tu piel;
perderme a la deriva en tus caderas
y encontrarme de nuevo con tu dulce miel.
¿Por qué yo? ¿Por qué yo no?
Siempre desee ser como vos.
El viento llama, dice tu nombre;
escucho la lluvia que clama por ti.
Estás tan lejos, cerca del horizonte;
buscando un lugar diferente a mí.
Allí, en la distancia, puedo ver tu sombra
moviéndose, buscando algo nuevo;
tus piernas escurridizas vuelan con el viento,
tus blancas manos tocan a alguien nuevo.
Buscas perder lo que antes tuviste.
Buscas que se derrumbe tu belleza,
esa belleza amarga que siempre anhelé para mí.
Lo siento, siempre quise ser vos;
es hora de terminar todo, antes de que te pierda para siempre.
¿Por qué vos? ¿Por qué vos si?
Siempre quise ser como vos.
Siempre quise tu pena, quise tu dolor.
¿Por qué yo? ¿Por qué yo no?
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario